Alguien como tú, de Nick Hornby

Por Mónica Maristain

En el catálogo de Anagrama las novelas del inglés (del Arsenal) Nick Hornby se suceden una tras otras. Se ha puesto desde hace tiempo como un novelista al uso, donde muchas de sus historias van al cine (¿cómo olvidar Alta fidelidad, con un deslumbrante John Cusack o About a boy, en la que aprendimos a amar a Hugh Grant?).


Así que esta, Alguien como tú, es una más de su producción y es probable que al principio digamos que no es LA novela, pero como algo profundamente británico, Hornby siempre tiene la lucidez para relatar lo que le pasa alrededor y con ello llevarnos a la reflexión profunda.

Esta es una historia de amor en el Brexit. Los dos temas para las viejas generaciones. Votaron quedar y creen todavía en el amor. Las nuevas, los “recién nacidos”, parecen guiarse por otros sueños y comprender algo que los viejos no entienden, pero al final estos jóvenes que se la pasan mejor “viendo películas de Netflix” viven tan a prisa y persiguiendo motivaciones ilógicas, como el de ser DJ, ser vistos en Instagram por 100 millones de personas, que al final son lo mismo.


Votar salir o quedarse. Votar por las dos. Había entonces unos sueños con más nutrición, estas nuevas generaciones son un poco como la del 60 sin las ideologías: viven hoy, viven ahora. El tema de la vocación también aparece en Hornby, cuando son los intelectuales los que “discriminan” al resto y entonces no saben cómo saldrá la votación del Brexit.


Lucy: mujer blanca, 42 años, separada, con dos hijos y un ex marido en proceso de desintoxicación por varias adicciones, profesora de literatura y jefa de departamento en un colegio de un barrio multiétnico, culta y con amigos sofisticados, cree positivamente que todo el inglés decidirá quedarse y ser parte de la comunidad europea.


Sin embargo, Joseph: hombre negro, 22 años, hijo de un matrimonio roto: la madre enfermera en un hospital público y el padre trabajador de la construcción en paro; pluriempleado –dependiente de carnicería, entrenador de fútbol juvenil, auxiliar en un centro deportivo– y con el sueño de hacer carrera como DJ, no sabe cuál será el resultado y estando de acuerdo con ambas posiciones, vota sí y no en la elección.

En el medio, los viejos recontraviejos que casi todos votan no, en un proceso donde Lucy, totalmente enamorada de Joseph, comienza a pensar si le gusta tanto sus amigos, su forma de vida, sus lecturas o su teatro.


No hay nada más que eso. Por supuesto, la narrativa de Nick que va construyendo una historia en la que parece que el lector está involucrado. En ese sentido, se parece mucho a J. K. Rowling, cuando en Una vacante imprevista (Salamandra) trata temas como la violencia familiar, la autolesión, el sexo inseguro entre adolescentes, el alcoholismo, la drogadicción, el tabaquismo y el acoso escolar, para realizar una radiografía de la Inglaterra contemporánea con mucha lupa y mucho corazón.


Hay un punto en donde Nick Hornby hace cierta reivindicación del largo gobierno de Margaret Thatcher, hablando precisamente de las casas de obra social compradas a pocas libras, tal vez para hacernos ver –como lo hace en Alguien como tú- que la vida sigue más allá del liberalismo, del puto Brexit y de “vamos a ver dónde llegamos”, como pide Lucy, una mujer adorable.

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