Avándaro: la historia jamás contada

Por Eduardo Jacobo


“Una nación pequeñita, que duró sólo dos días.

Edificada en medio del bosque,

con ramas y plástico como casas y envuelta en música.

El reino más pequeño y efímero del mundo.

Y fue nuestro, total y absolutamente nuestro”

Luis Fernando



El 11 y 12 de septiembre de 1971 ocurrió en México el primer festival al aire libre de Rock and Roll, lo que significó no sólo un hito en la historia musical, sino que tuvo impacto y repercusiones en el plano social, cultural y hasta político del país. El “amor y paz” de la banda alivianada fue convertido en una orgía de sangre, muerte, pelos y marihuana por los medios de comunicación, pero ¿qué fue lo que realmente ocurrió en esos dos días en el pueblo de Avándaro en el Estado de México? Eso es lo que nos cuenta Luis Fernando en esta novela gráfica.


Enríquez Rocha, quien siempre ha firmado sólo como Luis Fernando es un pintor, caricaturista y monero con una amplía trayectoria, ganador de distinciones y premios por su trabajo, el cual se puede rastrear hasta 1979 en periódicos como el Unomásuno, El Universal, La Jornada, Milenio, entre otros. En esta novela, editada por la Secretaría de Cultura en 2018, nos presenta un relato auto-biográfico que nos transporta a los campamentos improvisados de Avándaro, relatando una historia personal, desde los ojos de un joven que está “en la onda” y que lo único que buscaba era escuchar buen rock.


El Festival de “Rock y Ruedas” es un acontecimiento significativo para una generación; implica una postura contestataria ante un régimen político anquilosado por el paso de los años, y que acababa de demostrar su falta de capacidad para entender a la juventud. Apenas tres años después de la masacre de Tlatelolco y unos meses después del “Halconazo”, la juventud se enfrentó al gobierno en otros términos: los del arte. La música, y el rock de manera específica, se convirtió en el himno de esta generación, fue su manera de embestir contra un sistema de valores fincado en la moral católica y conservadora.


Luis Fernando nos narra de manera precisa y con lujo de detalles la aventura en que se convirtió asistir al Festival, de la caminata de 8 kilómetros desde el pueblo de Avándaro hasta los terrenos en que se instalaron los grupos, la falta de comida y refugio ante la lluvia; pero también la buena ondez de los asistentes: la camaradería entre desconocidos, la desnudez sin morbo, el consumo de marihuana para conectarse con el cosmos.


Avándaro es un capítulo importante en la historia cultural del México moderno, es una coyuntura dentro de la narrativa mayor que es la historia del rock y su persecución política en tierras aztecas. En la novela gráfica, Luis Fernando nos hace un recuento de cómo llegó el rock a México, de los primeros grupos, y de aquel primer concierto de 1969 en el estadio de la Ciudad de los Deportes, el cual terminó en disturbios y generó titulares que hablaban de un “motín”. Estas acciones y la predisposición del gobierno capitalino ante las manifestaciones juveniles hicieron que el rock fuera considerado “cosa del diablo”.


El escape fue Avándaro, Festival en el que las “ruedas” nunca aparecieron, pues las carreras de autos programadas nunca se realizaron, pero el rock sonó con fuerza, miles de gargantas se unieron para corear las canciones de “La Tribu”, “Los Yakis”, “Love Army”, “Peace and Love”, y por supuesto de “Three Souls in my mind” conocidos ahora como El Tri. En fin, que se trata de una novela gráfica indispensable no sólo para los amantes de la historieta, sino para toda persona que en algún momento ha tarareado una tonada rock.