Del dolor de la lepra al poderío de un mastodonte solitario: 10 discos metaleros de 2021

Por Alejandro Ortega Neri

El confinamiento derivado de la pandemia de Covid-19 parece que reforzó la vena creativa en las diversas disciplinas del arte, pues además del aislamiento para protección, la situación pudiera ser una “época bisagra” sobre la cual es necesario reflexionar, y la música, en esta ocasión el heavy metal y todos sus subgéneros, es un buen canal para hacerlo. Partiendo de esto, 2021 fue un año que dejó gran cantidad de trabajos discográficos en la materia, por lo que reducirlos a tan sólo diez, será para muchos injusto, pero fueron los que se me atravesaron en diversos momentos y sacudieron como sólo este género sabe hacerlo.


En la segunda mitad del año aparecieron trabajos monumentales en los diversos subgéneros que, de tantos, no alcanza el tiempo para escucharlos todos. También hubo nuevas producciones de grupos comerciales como Epica que parece lleva sacando el mismo álbum desde hace 20 años sin aspirar a más. Y cabe recordar también que este 2021 otras joyas conmemoraron sendos aniversarios, como el llamado “Black álbum” de Metallica que cumplió 30 años o el Blackwater Park de Opeth que festejó 20, sólo por mencionar algunos. Pero los que incluyo aquí, que pude escuchar con detenimiento, son los que me marcaron y ratificaron el amor que siento por algunas de estas bandas.


Así que, aquí van diez álbumes de metal que volaron mi cabeza y explotaron mis sensaciones a todo volumen. ¡Súbanle!


10.- Leprous – Aphelion (InsideOut Music, 2021)

Aphelion, de la banda noruega de rock metal progresivo Leprous, ha sido uno de los discos que más me han sorprendido este año, y es que con esta agrupación uno nunca sabe qué esperar debido a su constante evolución, pues, si ya habían irrumpido con gran maestría con un casi math metal desde sus inicios para luego dar una ligera caída muy fresona en el anterior trabajo Pitfalls, con Aphelion vuelven a recobrar bríos y de una forma que aún no termina de pasmarme.

Quien busque en Aphelion pasajes duros, cambios de ritmos bruscos o ecuaciones en las liras, poco encontrará de ello, porque estamos ante la mayor demostración vocal de Einar Solberg, quien con un dramatismo incomparable nos lleva a viajar, como si de un musical se tratara, a través de diez temas en los que imperan los arreglos orquestales, las guitarras de fondo, la profundidad de los sintetizadores y pianos, así como el consabido cambio de estilo, pero de una forma más suave.


Running Low abre esta maravilla en la que desde el inicio Solberg anuncia que nos sacudirá con el color de su voz acompañada de riffs precisos como es su costumbre. No obstante, es con la segunda rola, Out of there, que comienza con más ahínco el golpeteo vocal que buscará noquear a quien lo escuche, pues a pesar del sonido débil de los instrumentos, la voz de ese maldito noruego explota y da una buena sacudida.


Destaca también de este trabajo All the moments, porque tiene coros espectaculares acompañados, nada más y nada menos que, de piano, violín y la emotiva voz de Solberg. Have You Ever también sobresale porque muestra una clara exploración hacia algo más industrial o electrónico, pero The silent revelation no se queda atrás, pues incluso se identifica un guiño funky, sin embargo, On hold, Castaway Angels y Nighttime disguise, las tres últimas, son para mí el paroxismo.


En On hold la voz de Solberg estremece con toda su fuerza y capacidad, mientras que en Castaway Angels la banda despliega toda su potencia en la ejecución de los instrumentos, desde el sui generis intro en guitarras acústicas, para dar paso al gran cierre con Nighttime Disguise en la que los noruegos anuncian con todos sus instrumentos que quizá no haya un mañana, esto mientras su front man va soltando todos sus rangos vocales, desde el más agudo hasta los gritos desgarradores que nos recuerdan sus inicios. Nocaut. El final llegó y, aunque la caída es dolora, el ardor es placentero.



9.- Solitude – Exogenesis (Concreto Records, 2021)

Nuestra brújula metalera pocas veces voltea a nuestro propio país, México. Y mucho menos cuando de algunos subgéneros específicos se trata, como es el caso del melodic death metal porque, cuando escuchamos sólo el adjetivo, la brújula apunta hacia el norte de Europa: a Suecia, específicamente. Pero 2021 ha sido el año en que la brújula ha apuntado para dentro, sobre todo porque una legendaria banda de death metal melódico regresó a la escena nacional y lo ha hecho como un vendaval, con mucho poder para decirnos a todos los incrédulos y escépticos que en México se puede hacer metal de muchísima calidad. Me refiero a la agrupación tamaulipeca Solitude que este año, después de 15 de silencio, ha entregado su nuevo material: Exogenesis


Exogenesis, un álbum que simplifica la perfección en nueve rolas y menos de 40 minutos, es, como el género lo exige, sumamente melódico, pero también trepidante en unas y brutal en otras, al grado de que es imposible dejar de escucharlo una vez se reproduce. Respeta la historia del subgénero y, aunque en ocasiones le hace un guiño al progresivo, sus melodías en las guitarras de Ariel Delgado y Antonio Rivera nos trasladan al mejor momento del death metal melódico y a su lugar de origen, mientras que sus transiciones acústicas, que no son gratis y sí muy precisas, dejan un sabor en el paladar a Dark Tranquillity o In Flames en sus mejores tiempos.


El trabajo de producción de Exogenesis es magistral, sin este, rolas como la que da nombre al disco y con la que golpean primero o Arbitrium Incorporea, As the sun hides, Theogony, Unshrouden y Shadowbreed no brillarían como lo hacen. En general, todo el álbum vale mucho la pena y marca, sin duda, un gran regreso de la banda a la escena nacional y, sin miedo lo digo, internacional, pues si lo escuchan los suecos, seguramente temblarían de miedo.


8.- Lake Of Tears – Ominous (AFM, Records)

En febrero de 2021 vio la luz la nueva obra discográfica de los suecos Lake Of Tears titulada Ominous que, para no variar con su historia, ha pasado desapercibida en la escena metalera en comparación con grandes bestsellers como Epica o Therion, pero es que, además Los Lake Of Tears han tenido muchos altibajos en su carrera porque, si bien nos han regalado joyas como Forever Autum de 1999, hay otros para el olvido como el disco Illwill de 2011.


Tuvo que pasar una década para que Lake Of Tears volviera a editar otro trabajo sonoro, pero ahora con su líder Daniel Brennare como único miembro, quien echando mano de la depresión grave en que cayó, luego de que le diagnosticaron una leucemia linfocítica crónica hace años, se puso a componer Ominous en el que se desprende tristeza a raudales, sobre todo, en rolas como Cosmic Sailor.


El oscuro arte que decora el disco, un astronauta que parece preparado para enfrentarse a dos grandes monstruos ominosos: la enfermedad y la depresión, da cuenta de la línea que encontraremos en la música, aunque el primer track At the destination puede despistar a más de uno, ya que se mueve en terrenos muy industriales y góticos, pero conforme avanza el álbum, la caída libre es imparable, pues la voz de Daniel es muy oscura y triste.


A pesar de su corta duración, no es un disco fácil de escuchar. Estamos ante la producción discográfica más gris de Lake of Tears y la soledad, la depresión o el aislamiento son temas recurrentes de este Ominous. Aquí no hay temas alegres, pues nada más terminar el inicial, nos metemos de lleno con In Wait And In Worries, un corte muy atmosférico, sombrío y melancólico, luego la tenebrosa Lost in a Moment y las Ominous One y Too más melancólicas, así como la mencionada Cosmic Sailor en la que de Daniel grita que aún respira, en un ritmo muy doom, y la marca de la casa, el space rock, sobre el que gravitan la soledad y la tristeza.


7.- Therion – Leviathan (Nuclear Blast, 2021)

Therion, la gran bestia del metal sinfónico, regresó este 2021 con Leviathan, un álbum que busca, con la fórmula conocida, volver a la senda que ha hecho grande a la banda luego de su decepcionante ópera rock Beloved Antichrist.


La banda sueca, comandada por el eterno Christofer Johnsson, entregó a sus fans un álbum que, si bien no tiene la grandeza de las obras que la encumbró como son Theli o Vovin, por mencionar algunas, sí regala pasajes majestuosos llenos de coros monumentales y mucha sinfonía como se puede apreciar desde el inicio del disco con The Leaf On The Oak Of Far y la que le sigue, Tounela, que además es cantada por el ex Nightwish, Marko Hietala, haciéndola aún más portentosa.


Destacan también Leviathan que da nombre al disco, una rola con toda la vena de Therion en la que se cuenta la historia del gran monstruo marino de la tradición judeocristiana. Nocturnal Light es también otro tema portentoso que, quizá por su larga duración y sus transiciones estilísticas, se pueda considerar la gran obra maestra del disco, lo que acostumbra la banda desde Theli.


El álbum, de 11 tracks, cierra con Ten courts of Diyu que pudiera resumir toda la capacidad musical de los suecos, pues nuevamente los coros, los arreglos orquestales, la ópera y, por supuesto, el heavy metal, nos recuerdan por qué Therion nos ha volado la cabeza durante tantos años. Belleza pura.


6.- Deafheaven – Infinte granite (Sargent House, 2021)

Una de las bandas más importantes de la escena post-metal regresó también este 2021 y seguramente a muchos dejó intranquilos. Me refiero a los californianos Deafheaven, quienes estrenaron su quinto álbum de estudio titulado Infinite Granite, luego de tres años de ausencia cuando regalaron al mundo Ordinary Corrupt Human Love, hasta el momento su mejor álbum.


Previo al lanzamiento, la banda publicó tres sencillos que más o menos nos anunciaban el nuevo rumbo de la producción, aunque los fans de las voces guturales de George Clarke estábamos a la espera de que mostrara su poderío. Great mass of color se lanzó en junio; The Gnashing en julio y, finalmente, In blur, en agosto. La novedad: no había tanta distorsión y las voces black no aparecían.


El nuevo disco de Deafheaven, que nos ha regalado a lo largo de su producción discográfica un sonido oscuro y amenazante que los encumbró en la escena del black-gaze o post black metal, como le han llamado algunos, ya no aparece en este disco. El camino que han tomado ahora los muchachos californianos es el del dream gaze: más armonía, menos ruido, así como voces en su mayoría limpias que suenan maravillosas.


Infinite Granite quizá despistará y disgustará a los fans más true del movimiento black gaze, pues el cambio es radical, no obstante, los dispuestos a expandir sus horizontes musicales se encontrarán frente a un trabajo que se cuela por todos los sentidos y, como dice una de las rolas, les explotará como una gran masa de color.


Pero para los más avezados a la voz gutural, no debe haber agüite, pues el nuevo álbum no decepciona tampoco y, aunque no se escuchan en primera, el resabio del black gaze aparece en rolas como Great mass of color, Villain, Other language y Mombasa, quizá la más clásica en su sonido. De ahí en más, todo es aire fresco y renovado para emprender un viaje por un sonido magnífico que hará vibrar y sentir hasta el más sordo.


5.- Soen – Imperial (Spinefarm Records, 2021)

La banda sueca de metal progresivo, Soen, lanzó también este 2021 su nuevo álbum con el que la agrupación reafirma su calidad, madurez y, ahora, perfección. Imperial se titula el maravilloso trabajo de esta agrupación encabezada por Joel Ekelöf, cuya voz a lo largo del disco es magistral, ya que su modulación e intensidad es variable según el tema lo requiera.


Desde el arranque del disco, con Lumerian, Soen nos dice de qué va Imperial, pues la rola inicial es un gancho perfecto para quien lo escuche. La combinación de voces suaves y matizadas con riffs irregulares, además de estribillos pegadizos y un sintetizador etéreo casi al final de la rola, suman lo que es la propuesta musical de los suecos que, parece, se alejan de la influencia de las otras grandes bandas del género como son Opeth y Katatonia para encontrar su sonido propio.


Imperial, compuesto por apenas ocho tracks, tiene un carácter que genera una atmosfera oscura pero energética, con cambios entre pasajes muy metal a algunos más suaves, tal como puede escucharse en el segundo tema, Deceiver, una rola bastante disfrutable y, si se quiere, hasta comercial, pero no por ello sin calidad, que después de Lumerian, el grupo te convence para que los acompañes en el viaje.


Cabe decir que en este trabajo discográfico encontraremos más metal que progresivo, pero hecho de una manera magistral y siempre acompañado por la voz de ese personaje inquietante que es Ekelöf. Monarch, el tercer tema, es una muestra clara de ello que, además, tiene unos solos de guitarra portentosos que mantienen la fórmula de cambios irregulares del sonido duro al suave y que, por si alguien desconfiaba de la deconstrucción machista en el heavy metal, expresa emociones entre hombres.


Pero apenas las tres rolas anteriores son el preámbulo de uno de los temas más hermosos del disco: Ilusion, una balada emotiva, cautivante y con un sonido tremendo en todos sus instrumentos que continúa en la lírica, en la línea de las emociones y motivaciones, así como del crecimiento personal. A este le siguen Antagonist, frenética; Modesty, más industrialona, y Dissident, nuevamente veloz y agresiva, mientras que el cierre, Fortune, es la catarsis sonorizada en la enorme voz de Ekelöf: dramática, eufórica y el mejor grand fínale que pudieron tener. Con esto, Imperial y Soen culminan su viaje a través de los cambios de ritmo y la perfección.


4.- Cradle Of Filth –Existence is futile (Nuclear Blast, 2021)

La experimentación sonora entre las bandas de metal es un arma de doble filo: hay casos exitosos, pero también caídas estrepitosas. Hay agrupaciones que han sabido mantenerse con equilibrio, como sobre una cuerda floja, entre la experimentación y su sonido clásico, que han salido avante con maestría. Una de esas es la agrupación británica Cradle Of Filth que en su nuevo material discográfico Existence is futile lo demuestra.


En 2020, año en que el mundo comenzó a ser azotado por la pandemia, fue el momento perfecto para que la agrupación comandada por Dani Filth se aislara en los estudios a reflexionar sobre lo fútil de la existencia humana, pues desde el título del álbum sabemos que nos enfrentaremos al trabajo más existencialista de los británicos; en el que los guiños infernales no faltan, pues pensarse en este mundo resulta ya de por sí un verdadero infierno.


Existence is futile se compone de 12 historias existenciales, nueve cantadas con todos los rangos de voz del ínclito Dani y tres más de corte instrumental, sombrías y oscuras como es la introducción a este viaje por el alma humana que ostenta muchos coros operísticos de una gran apertura para iniciarnos: The Fate of the world on our shoulders. Esta da paso de inmediato al sonido clásico de la banda en Existential terror, una rola de metal extremo que nos recuerda al Cradle Of Filth de los 90: riffs melódicos pero veloces, combinados con los gritos sludge del vocalista.


Le sigue Necromantic Fantasies, un sencillo que goza de popularidad por sus guitarras sobresalientes a lo largo de toda la rola. También destaca Crawling King chaos, el tema promocional del disco, en el que los saltos entre el black metal y el death son claros, para finalizar con riffs que vuelan la cabeza.


Para mí, el tema más existencial y uno de los mejores es Discourse between a man and his soul, una rolota con tintes góticos que manejan tan bien y que, además del discurso de Dani, brilla por la ejecución del piano de la inquietante Anabelle, quien se lucirá más adelante en las voces de The Dying of the embers.


El cierre del disco es también espectacular y veloz con Us, dark, invicible y Unleash the Hellio que demuestran la grandeza ejecutoria de esta banda de metal que cumple en 2021, 30 años de mostrarnos un universo oscuro e infernal muy personal. Y por eso Existence is futile es enorme, porque su valor reside precisamente en que todo lo mejor de Cradle Of Filth en sus distintas experimentaciones está mezclado aquí, que para no marearnos en su definición, podríamos denominar simplemente como heavy metal en toda la extensión de la palabra.


3.-Iron Maiden –Senjutsu (Parlophone Records, 2021)

Los abuelos de Iron Maiden lo han vuelto a hacer, pues este 2021 salió a la venta su más reciente producción titulada Senjutsu, un homenaje a la historia nipona con la que demuestran que, a pesar de la edad que ha ocasionado que la velocidad disminuya y que la voz de Dickinson se escuche menos potente, en lo musical, la madurez es cada vez más impresionante, por lo que no es difícil que hayan logrado un enorme disco que se comió las listas de ventas y popularidad tanto en Europa como en Estados Unidos.


Tuvieron que pasar seis años para que Maiden volviera a la escena con material nuevo, luego del también increíble Book of Souls. La fórmula pareciera la misma: canciones exageradamente largas y cada vez más progresivas, pero, vaya, no hay trabajo discográfico en el que los británicos no sorprendan, y así es Senjutsu que además es un disco doble de apenas diez canciones, pero con cientos de años de historia contenida entre sus acordes.


El disco es complejo. El verdadero fan de Maiden no tendrá reparo en escucharlo y tampoco se le hará complicado su disfrute. El fanático recién llegado debe ser paciente si es que comenzó con los trabajos ochenteros en los que la banda refulgía en velocidad y armonía. Pero si hay fans tibios, mejor ni le entren.


Creo firmemente que Senjutsu tiene temas que pueden volverse clásicos y memorables en la historia de la banda. Destaco Senjutsu, Stratego, The writing on the Wall y Lost in a last world del primer disco, mientras que del segundo álbum, en el que vienen los temas más largos, brillan Death of the Celt y, a mi gusto, la obra maestra del álbum The Parchment: casi 13 minutos en que los cambios de ritmo y las armónicas tienen todo el sello de la casa. Maravillosa.


2.- Gojira –Fortitude (Roadrunner Records, 2021)

El 30 de abril de 2021, la banda francesa de technical death metal, Gojira, regaló al mundo su séptimo álbum de estudio titulado Fortitude, un trabajo de una calidad inmensa en 11 tracks con el que el cuarteto nacido en Bayona consolida su sonido y confirman que están listos para ser headliners y hacer que los estadios se cimbren.


Producido por el baterista de la banda Mario Duplantier, Fortitude muestra la faceta más madura de la banda, cuyo crecimiento no ha parado desde 2016 con su anterior trabajo Magma, pero que ahora, como si hubiera bebido el poder de muchos sonidos, deja ver que el monstruo ha alcanzado su máximo poderío.


El álbum incluye temazos como Amazonia, una pieza con la que la banda se preocupa por el cambio climático y los desastres naturales en la zona, y cuyo sonido tribal nos recuerda al Roots de Sepultura, pero también al sonido de The Hu, la banda de metal mongol por antonomasia.


Another world es otro gran track del disco, sus riffs amenazantes y una voz de Joe Duplantier que cabalga entre el death metal y el stoner rock cuentan la búsqueda de un mundo mejor mediante la conciencia de una ciudadanía diferente y la responsabilidad social, pero también desde la desobediencia civil.


Igualmente destaca la que da nombre al disco, Fortitude, una pieza instrumental pletórica de cuerdas, claves y panderos que es apenas el prólogo para la sorprendente The Chant, quizá la columna vertebral del álbum; una rola de suma emoción espiritual que nos muestra algo que Gojira no había experimentado como es la inclusión de coros y que, de acuerdo con Mario Duplantier, fue creada para interactuar con el público en los conciertos y hacer que el mundo estalle de júbilo, aunque también busca convertirse en un himno consciente contra el genocidio.

El disco es perfecto, redondo y bien equilibrado de principio a fin en el que se encuentra la vena pura de Gojira con mucho prog y death metal muy técnico, pero que también nos regala un death dramático o rolas más dark como The Trial con la que da la sensación de que Fortitude puede ser la máxima obra de la banda que, si en el futuro logra superarse, entonces ese monstruo se convertirá en una divinidad inalcanzable.


1.- Mastodon – Hushed and Grim (Reprise Records, 2021)

Mastodon, la banda formada en Atlanta, Estados Unidos, en 1999, no pudo encontrar mejor nombre, pues con el paso de los años se han convertido en eso, en un poderoso mastodonte no sólo del metal progresivo, sino de muchos subgéneros del heavy metal y del rock, como dan cuenta en su nuevo trabajo discográfico Hushed and Grim, lanzado el 29 de octubre, cuando ya pintaba para estar en lo mejor de mi año.


Parecía difícil que la agrupación se superara luego de su anterior álbum Emperor of sand, lanzado en 2017 y que le valió además el Grammy a la “Mejor Interpretación de Metal”, pero los malditos lo lograron, pues desde que lanzaron como adelanto el track Pushing the Tides, con riffs demoledores y melodías fantasmagóricas, se antojaba un gran trabajo y lo fue.


La grandeza de este mastodonte gringo reside no sólo en que todos sus integrantes cantan las distintas canciones con voces portentosas y sui generis, sino que además, inquietos, no se quedaron inmersos en el doom inicial y han experimentado otros subgéneros del rock metal como son el progresivo, el alternativo, el stoner, el groove y hasta el post-metal, todos incluidos en el último álbum que, además, es doble, por lo que el deleite musical se extiende como un viaje que no se quiere terminar.


Hushed and Grim viene a convertirse en el trabajo discográfico más ambicioso de la banda, pero también en uno de los más oscuros al deambular entre atmósferas de pérdida y soledad, ya que luego de la muerte del manager Nick John, acaecida en 2020, la obra no podía ser de otra forma, pero por mucho que el álbum esté impregnado de uno de los períodos más oscuros de la carrera de la banda, su luz brilla a través del reflejo de todo lo que Mastodon es ahora: contundente, hipnótico y desgarrador.


Sobresalen Sickle and peace, tercera rola del disco en la que va toda la vena fantasmagórica y progresiva de la banda al igual que en More than i could chew; pero también The Beast es una grandísima canción, más en la onda del groove metal, nostálgica y poderosa. La psicodelia también aparece en Skeleton of splendor, mientras que la tristeza y la soledad se deja sentir en Tranquillity, para culminar todo el viaje con Gigantum que reúne toda la esencia de Mastodon con sus voces desgarradoras.


Sin duda, Hushed and Grim marcará otro “antes y después” de la banda que se niega a estancarse. Son 15 temas que, más allá del dolor que se respira, dan cuenta de los enormes músicos que son Troy Sanders, Brent Hinds, Bill Kelliher y Brann Dailor.


Diez discos para cerrar el año o iniciar el nuevo. Súbale y deje que el sonido se apodere de su cabeza y su espíritu, como sólo sabe hacerlo el rock metal.