La guerra no tiene nombre de mujer-Svetlana Alexiévich


Por Arazú Tinajero

La guerra no tiene nombre de mujer de Svetlana Alexiévich (Penguin Random House, 2019) es un libro en el que la periodista y escritora bielorrusa emplea eso que denomina “novela de voces”, una propuesta “construida a partir de las voces de la vida diaria” que atribuye a Ales Adamóvich. Es así como en este texto reúne una serie de relatos de miles de mujeres soviéticas que participaron como enfermeras, francotiradoras, zapadoras y conductoras de coches de ataque y trenes en la Segunda Guerra Mundial.


La virtud de la autora no sólo es reunir esos relatos que, quizá por primera vez, reconstruyen un acontecimiento a partir de la voz de las mujeres sino hacerlo con la visión de acercarse a la dimensión humana de los hechos a través de la yuxtaposición de estos testimonios individuales.


Alexiévich lo deja claro, no escribe sobre la guerra sino sobre el ser humano en la guerra. Se asume como “historiadora del alma” y no narra los grandes personajes o las hazañas, da cuenta del miedo a matar, del crujir de los huesos y de lo animal en los ojos durante los combates cuerpo a cuerpo, del terrible olor a sangre, la ausencia de menstruación durante el conflicto bélico, los cabellos encanecidos en jóvenes de 19 años y del estigma de ser una mujer con un pasado en la guerra.


La guerra no tiene rostro de mujer, reeditado en 2008, es un ejercicio periodístico y literario que también deja constancia de su largo y duro proceso: su primera edición en 1985 bajo la sombra de la censura gubernamental y social, pero también de la autocensura por parte de las entrevistadas y autora. Y, finalmente, la publicación -más de 20 años después- de una edición actualizada con lo que decidió no incluir antes sobre esa guerra, sobre todas las guerras porque “querida mía, todo es igual que antes, las personas se odian entre ellas...”


La frase:

“En lo que narran las mujeres no hay o casi no hay lo que estamos acostumbrados a leer y a escuchar: cómo unas personas matan a otras de forma heroica y finalmente vencen... Los relatos de las mujeres son diferentes y hablan de otras cosas... En esta guerra no hay héroes ni hazañas increíbles, tan sólo hay seres humanos involucrados en una tarea inhumana.”