Pez espada


Pez espada

Catarino del Hoyo

Tinta/papel


Tierra mojada | Ramón López Velarde


Tierra mojada de las tardes líquidas

en que la lluvia cuchichea

y en que se reblandecen las señoritas, bajo

el redoble del agua en la azotea...


Tierra mojada de las tardes olfativas

en que un afán misántropo remonta las lascivas

soledades del éter, y en ellas se desposa

con la ulterior paloma de Noé;

mientras se obstina el tableteo

del rayo, por la nube cenagosa...


Tarde mojada, de hálitos labriegos,

en la cual reconozco estar hecho de barro,

porque en sus llantos veraniegos,

bajo el auspicio de la media luz,

el alma se licúa sobre los clavos

de su cruz...


Tardes en que el teléfono pregunta

por consabidas náyades arteras,

que salen del baño al amor

a volcar en el lecho las fatuas cabelleras

y a balbucir, con alevosía y con ventaja,

húmedos y anhelantes monosílabos,

según que la llovizna acosa las vidrieras...


Tardes como una alcoba submarina

con su lecho y su tina;

tardes en que envejece una doncella

ante el brasero exhausto de su casa,

esperando a un galán que le lleve una brasa;

tardes en que descienden

los ángeles, a arar surcos derechos

en edificantes barbechos;

tardes de rogativa y de cirio pascual;

tardes en que el chubasco

me induce a enardecer a cada una

de las doncellas frígidas con la brasa oportuna;

tardes en que , oxidada

la voluntad, me siento

acólito del alcanfor,

un poco pez espada

y un poco San Isidro Labrador...