Usagi Yojimbo:el camino del (Conejo) Samurái

Por Eduardo Jacobo Bernal

En la cada vez más lejana década de 1990, cuando las Tortugas Ninja eran un fenómeno mediático, apareció en la caricatura un personaje que me llamó poderosamente la atención: Usagi Yojimbo -del que después descubriría que su nombre “real” es Miyamoto Usagi- un guerrero samurái determinado y fiero con el aspecto de un tierno conejo. A pesar de aparecer sólo en dos capítulos, el conejito se quedó en mi cabeza como un personaje por demás interesante. Posteriormente leí más al respecto y supe que se trataba de un cómic del historietista japonés Stan Sakai y que se consideraba una obra maestra en el mundo de los cómics.


Sería hasta hace poco que llegaron a México las historias de este conejo samurái gracias a Editorial Planeta, y por fin pude comprobar de primera mano si era verdad que este cómic era tan bueno, y debo confesar que no es bueno, es espectacular. Stan Sakai es un genio de la narrativa y logra atraparnos en el mundo antropomorfizado de Usagi, en el que vemos Rinocerontes, Murciélagos, Osos, Cabras, Gatos, Zorros y demás fauna caracterizada con una evidente rigurosidad histórica y literaria que retrata los usos y costumbres del Japón medieval.


La influencia del cine de Akira Kurosawa es más que evidente, pues desde el nombre del cómic vemos ya la referencia a la película Yojimbo, en la que se cuenta la historia de un ronin o samurái errante, que se nos presenta como un espadachín excepcional: cínico y astuto y, aparentemente, en venta al mejor postor, aunque luego descubrimos, a través de sus actos, un inquebrantable código de honor. Y justo así es Miyamoto Usagi, un ronin que vagabundea sin buscar aventuras porque estas lo buscan a él, enfrentando estafadores, demonios y ninjas, entre otras cosas, pero también va deshaciendo entuertos, ayudando a los desprotegidos y sirviendo de inspiración a quienes lo conocen.

En la mejor tradición del anti-héroe, Usagi es el tipo solitario que, tras vencer a los malvados, desaparece con el ocaso y deja tras de sí sólo su leyenda. Se trata, sin dudas, de un cómic entrañable e indispensable no sólo para los fanáticos del noveno arte, sino para quienes disfrutan del cine de aventuras, del héroe sin nombre que salva al pueblo en desgracia y ese tipo de historias que se incrustaron en el imaginario colectivo gracias a sus adaptaciones al western gringo, muy al estilo de Clint Eastwood.


En fin, mucho se podría decir sobre este tierno conejito armado con una espada letalmente rápida que no se desenfunda sin un motivo de peso y de honor. Solo basta decir que la leyenda de Usagi ha llegado tan lejos, que el próximo 28 de abril se estrenará en Netflix una serie animada basada en el personaje, que llevará por título Las Crónicas de Usagi, en las que un descendiente de Miyamoto se abre paso para honrar el nombre de su familia y convertirse en un samurái, y si la serie es sólo una fracción de buena que el material de origen, tendremos entonces horas de buena diversión.